Excursión a Aranjuez

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 El pasado día 7 de abril, nos juntamos junto a la biblioteca de Gabriel  y Galán, 19 alcerinos,  para viajar en excursión hasta la noble villa de Aranjuez, al sur de la provincia de Madrid, rayando ya con la de Toledo. Salimos a las seis de la mañana, hora muy temprana, pero tenemos que aprovechar bien el día.

 

 

Llegamos a Aranjuez pasadas las nueve de la mañana, y lo primero que hacemos es tomar un reconfortante desayuno a base de café con leche y croissant en el famosísimo restaurante “El rana verde” Una vez recuperados y bien desayunados, emprendemos camino hacia el palacio real, está cerca, desde aquí ya nos acompaña Grego, la guía, es una mujer muy agradable y afable que enseguida nos embruja con su buen carácter y muchos conocimientos sobre la ciudad y a todos nos maravilla escucharla.

 

 

 

El palacio real de Aranjuez fue construido entre 1561 y 1586 durante el reinado de Felipe II. En 1715 Felipe V encargó su ampliación acabándose en 1839. Es uno de los sitios concebidos y elegidos por los monarcas españoles para su disfrute durante cinco siglos, siendo un maravilloso ejemplo de combinación de arquitectura y bellos espacios ajardinados. Si la parte exterior muestra una gran variedad de estilos, el interior tiene esa misma diversidad. En la decoración se combinan espectacularmente motivos rococós, isabelinos, chinescos o árabes. El jardín de la Isla es uno de los más antiguos del Real Sitio, conformado por un conjunto de fuentes y paseos con la intención de llevar al visitante a un mundo habitado por personajes mitológicos.

 

 

 

 

Después de visitar el palacio recorrimos diversas plazas de la bella y bien ordenada urbanísticamente ciudad de Aranjuez. La guía nos explicó un montón de cosas curiosas e interesantes, por ejemplo, el desarrollo que tuvo el motín de Aranjuez donde el pueblo asaltó el palacio de Godoy, favorito de Carlos IV y primer ministro de su gobierno, para apresarlo por haber pactado con los franceses la entrada de sus tropas en España.

Ya a la hora de comer, repusimos fuerzas en el restaurante “El rana verde”, la comida consistió en pisto de la huerta y carrilleras de ternera, de postre leche fría y helado. Muy rico todo.

 

 

Por la tarde montamos en el chiquitren, un tren turístico que recorre la ciudad y el parque del príncipe, que es enorme, consta de 150 hectáreas donde abundan todo tipo de especies de árboles. Nos acercaron hasta el museo de falúas que es un edificio construido en 1963, donde se exhiben las embarcaciones en las que los reyes paseaban por el río Tajo. Se puede ver una pieza tan barroca y espectacular como la góndola llamada “de Felipe V”, que data del reinado de Carlos III y es anterior a 1668. También destaca la falúa de Carlos IV, la de Fernando VII y la regalada a Isabel II por la ciudad de Mahón. Y ya para terminar nos hicimos una foto en el llamado “Plátano padre” que es un imponente árbol de dimensiones descomunales, plantado en 1767, con una altura de 42 metros y un diámetro de tronco de 6,40 metros, y desde aquí, ya todos recogiditos en el autobús pusimos rumbo a Salamanca.

 

 

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