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Tú decides como quieres vivir

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MaloBueno 

Sabes que tienes una enfermedad para toda la vida y que necesitarás cuidados médicos y tratamientos fuertes, lo sabes, pero no quieres que lo sepa nadie; lo ocultas, como si fuera un terrible pecado o un tema tabú. No lo cuentas a nadie, no hablas con tu familia del tema ni quieres que ellos te ayuden. Sólo quieres meterte debajo de las sábanas y dormir. Estás siempre de malhumor, has descuidado tu aspecto físico y no recibes las llamadas de tus amigos. Tampoco cumples con tu dieta y con tu tratamiento: "¿Para qué?" -te preguntas-.

 

Sientes rabia de que el mundo siga su curso y que los demás tengan salud y su vida organizada y feliz. Te enfurece que todo siga funcionando igual mientras tú... tú te estás desmoronando y tu vida gira en torno a tu enfermedad, a tu dolor, a tu angustia.

 

Tu familia sufre al verte así; tú te estás amargando y deteriorando cada vez más físicamente y psicologicamente...hasta que llega un día que te paras a pensar, y dices ..."BASTA". 

 

Te das cuenta de que eso no es vida ni para tí ni para los tuyos. Que aunque la vida es dura y cruel, es lo que te ha tocado vivir. Entonces, poco a poco, comienzas a comprender tu situación, y que no vas a poder cambiar tu enfermedad, pero sí la forma en que la vives. 

 

A partir de ese momento te planteas reponerte, ser fuerte, luchar e intentar ser feliz a pesar de todo. Quieres cambiar la visión que tienes del mundo y tener esperanza y alegría.

 

Por fin, decides plantarle cara a la enfermedad, a tus temores y a tu pesimismo. Todo depende de ti, y vas a cambiar... eliges VIVIR.

 

Y decides cuidarte, cuidar tu dieta y hacer ejercicio. Hablas con tu familia y amigos, sales a divertirte e intentas llevar una vida normal. Ya no te escondes y niegas tu enfermedad, al contrario, te informas y compartes experiencias con otros pacientes. Disfrutas de los pequeños detalles del día a día, y aunque hay temporadas malas, aprendes a soportarlas con ayuda de tu familia y amigos. Las relaciones familiares mejoran y es más fácil mostrar tus sentimientos y tus inquietudes.

 

En ese cambio, te das cuenta de que te sientes mejor, estás más contento y que tu ánimo y tu forma de ver la vida ha cambiado. Ahora aprecias las cosas con más intensidad. Quieres vivir, disfrutar, sentir y querer.

 

¿Qué ha cambiado? Tu enfermedad sigue estando ahí, pero tú haces que con tu forma de vivirla mejore su calidad y te encuentres mucho mejor. Por eso, tú decides como quieres que sea tu vida. No pongas como excusa la enfermedad para decir que todos esos sentimientos negativos se deben a ella. 

 

VIVE Y DISFRUTA DE LOS BUENOS MOMENTOS.  

 

 

Ana Hidalgo  de su Blog  Vivir con insuficiencia renal

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